-
Puede que seamos incapaces de mantener siquiera una apariencia de orden en nuestras escuelas urbanas, que cada vez se parecen más a la hora feliz en Beirut. Pero, aleluya, sí que sabemos proteger a los niños de Dios.
Puede que seamos incapaces de mantener siquiera una apariencia de orden en nuestras escuelas urbanas, que cada vez se parecen más a la hora feliz en Beirut. Pero, aleluya, sí que sabemos proteger a los niños de Dios.