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La disciplina social y espiritual de un hombre debe responder a su corporeidad. Debe apoyarse en un amigo que tiene el pecho duro, como se apoyaría en una cama dura. Debe beber agua fría como única bebida. Así que no debe oír palabras endulzadas y coloreadas, sino verdades puras y refrescantes. Debe bañarse diariamente en la verdad fría como agua de manantial, no calentada por la simpatía de los amigos.