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  • Los grandes pinos se alzan a considerable distancia unos de otros. Cada árbol crece solo, murmura solo, piensa solo. No se molestan entre sí. Los navajos no tienen la costumbre de dar o pedir ayuda. Su lengua no es comunicativa y nunca intentan intercambiar personalidades. Sobre sus bosques existe la misma reserva inexorable. Cada árbol tiene su exaltado poder de carga.

    Willa Cather (2012). “The Song of the Lark”, p.189, Courier Corporation