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Permítanme ser muy franco: la transmisión heterosexual del SIDA es, en África, una función de la promiscuidad verdaderamente patológica. Así que se trata realmente de un problema de violencia, no de la misma violencia que sufrimos en Boston, donde los adolescentes se apuñalan y se disparan unos a otros, sino de la violencia de los hombres africanos que se están suicidando y matando a mujeres y niños africanos con una promiscuidad patológica.