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La autoimportancia es una trampa, porque en el momento en que empezamos a pensar que realmente importamos es cuando las cosas empiezan a ir mal. La verdad es que eres sumamente insignificante y nada importa. Todo el esfuerzo del hombre es en vano; todo el esfuerzo es inútil. Darse cuenta de que todo carece de sentido es tremendamente liberador, ya que entonces nos deja completamente libres para crear nuestra propia vida e ignorar los planes que los demás tienen para nosotros.