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Estoy convencido de que en las artes, los comités son inútiles. Lo que hace falta es gente como Karajan, [el también productor de grabaciones John] Culshaw y yo; sabemos no sólo cómo conseguir los mejores resultados artísticos, sino cómo atraer al público y llevar a cabo toda la operación con colaboradores cuidadosamente elegidos. La democracia es fatal para las artes; sólo conduce al caos o a la consecución de nuevos y más bajos denominadores comunes de calidad.