-
Hay una especie de hombres, cuyos rostros
Hacen crema y manto, como un estanque de pie;
y entretienen una obstinada quietud,
con el propósito de vestirse con una opinión
De sabiduría, gravedad profunda presunción;
Como quien dice, soy el señor Oráculo,
Y cuando abro los labios, ¡que ningún perro ladre!