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  • La exigencia de igualdad de derechos en todas las vocaciones de la vida es justa y equitativa; pero, después de todo, el derecho más vital es el derecho a amar y a ser amada. De hecho, para que la emancipación parcial se convierta en una emancipación completa y verdadera de la mujer, tendrá que acabar con la ridícula noción de que ser amada, ser cariño y madre, es sinónimo de ser esclava o subordinada. Tendrá que acabar con la absurda noción del dualismo de los sexos, o de que el hombre y la mujer representan dos mundos antagónicos.

    Emma Goldman (2015). “Anarchism: Top Crime Collections”, p.126, 谷月社