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  • Tenía 12 años cuando pedí mi primera guitarra en las páginas desgastadas y descoloridas del catálogo de Sears and Roebuck. La historia de que la compré a plazos es falsa, la inventó un agente de prensa de Hollywood. Color local. Pagué en efectivo, 8 dólares, dinero que había ahorrado como jornalero en la granja de mi tío Calvin, empacando y apilando heno. Heno de pradera, utilizado como alimento para el ganado en invierno. Era un trabajo duro para un chico enjuto, pero la ambición me hizo fuerte.