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  • Durante algún tiempo estuvo muy extendida la idea (fomentada celosamente por la prensa diaria) de que el "océano pensante" de Solaris era un cerebro gigantesco, prodigiosamente bien desarrollado y varios millones de años adelantado a nuestra propia civilización, una especie de "yogui cósmico", un sabio, un símbolo de omnisciencia, que hacía tiempo que había comprendido la vanidad de toda acción y por esta razón se había retirado a un silencio inquebrantable.