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Empecé preguntándome: "¿Qué quiero de la vida?". Y la respuesta fue felicidad. Investigando más, me adentré en el momento en que me sentía más feliz. Descubrí algo que en aquel momento me sorprendió. Era cuando amaba cuando era más feliz. Esa felicidad equivalía a mi capacidad de amar más que a ser amado. Era un punto de partida.