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Bendito sea ese lugar, donde alegres invitados se retiran
Para hacer una pausa en el trabajo y encender el fuego de la noche;
Bendita sea esa morada, donde la necesidad y el dolor se reparan,
Y todo forastero encuentra una silla dispuesta
Benditos sean esos banquetes coronados de sencilla abundancia,
Donde toda la familia alrededor
Ríen de las bromas que nunca fallan,
O suspiran con piedad ante alguna triste historia,
o presionan al tímido forastero para que coma,
y aprenden el lujo de hacer el bien.