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  • ¡Poderosa es la fuerza de la maternidad! Transforma todas las cosas con su calor vital; convierte la timidez en valor feroz, y el desafío temerario en sumisión trémula; convierte la irreflexión en previsión, y sin embargo apacigua toda ansiedad en tranquilo contento; hace que el egoísmo se convierta en abnegación, y da incluso a la dura vanidad la mirada del amor admirativo.

    George Eliot (1876). “Scenes of clerical life”, p.267