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No puede haber un discurso religioso que esté en conflicto con su entorno y con el mundo y, por lo tanto, los musulmanes tenemos que modificar este discurso religioso. Y esto no tiene nada que ver con la convicción y con las creencias religiosas, porque éstas son inmutables. Pero necesitamos un nuevo discurso que se adapte a un mundo nuevo y que elimine algunos de los conceptos erróneos.