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  • Nunca debe consultarse a los críticos, sino cuando aún pueden rectificarse los errores o suprimirse la insipidez. Pero una vez que el libro ha salido al mundo y ya no puede ser retocado, no sé si no debería prescribirse una conducta muy diferente, y si la firmeza y el espíritu no pueden a veces ser útiles para dominar la arrogancia y repeler la brutalidad.

    Samuel Johnson (2003). “Selected Essays”, p.433, Penguin UK