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  • Quién sabe qué vida hermosa y alada, cuyo huevo ha estado enterrado durante siglos bajo muchas capas concretas de madera en la vida seca y muerta de la sociedad... puede salir inesperadamente... para disfrutar por fin de su perfecta vida estival... Tal es el carácter de ese mañana que el mero lapso de tiempo nunca puede hacer amanecer... Sólo amanece ese día para el que estamos despiertos. Hay más días por amanecer. El sol no es más que un lucero del alba.

    Walden ch. 18 (1854)