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De hecho, es imposible ser neutral. En un mundo que ya se mueve en determinadas direcciones, en el que la riqueza y el poder ya están distribuidos de determinadas maneras, la neutralidad significa aceptar cómo son las cosas ahora. Es un mundo de intereses contrapuestos: guerra contra paz, nacionalismo contra internacionalismo, igualdad contra codicia, democracia contra elitismo, y me parece imposible e indeseable ser neutral en esos conflictos.