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  • He aquí al gran Whitman, cuya línea licenciosa deleita al rastrillo y calienta las almas de los cerdos; cuya fantasía febril rehúye el ritmo medido y copia la inmundicia de Ovid sin su gracia. En su áspero cerebro podría haber crecido un genio, si no hubiera tratado de jugar al bruto solo; Pero vacío de vergüenza, dejó que su ingenio corriera salvaje, y vivió y escribió como el hijo bestial de Adán.

    H. P. Lovecraft (2013). “The Conservative”, p.44, Arktos