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  • Una pareja inteligente puede leer a su Darwin y saber que la razón última de sus impulsos sexuales es la procreación. Saben que la mujer no puede concebir porque toma la píldora. Sin embargo, descubren que su deseo sexual no disminuye en absoluto por saberlo. El deseo sexual es deseo sexual y su fuerza, en la psicología de un individuo, es independiente de la presión darwiniana última que lo impulsó. Es un fuerte impulso que existe independientemente de su fundamento último.

    Richard Dawkins (2008). “The God Delusion”, p.253, Houghton Mifflin Harcourt