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  • Podría mencionar todos los encantos divinos de un día luminoso de primavera, pero si nunca en tu vida te hubieras olvidado por completo de ti mismo al forzar la vista tras la alondra que se levanta, o al pasear por las callejuelas tranquilas cuando las flores recién abiertas las llenan de una belleza sagrada y silenciosa como la de los pasillos calados, ¿de qué serviría mi catálogo descriptivo?

    George Eliot (1862). “Adam Bede ... Tenth edition”, p.71