Autores:
  • Pensábamos que sólo en la ciencia ficción las cosas creadas por los humanos podían apoderarse de lo que es inherentemente nuestro patrimonio humano. Pero Thom Hartmann muestra cómo ya hemos permitido que eso suceda a una escala aterradora -no en los monstruos de Frankenstein o en el sigiloso ordenador Hal de Kubrick- sino en las corporaciones que nos presentan sus "caras" amistosas como si no tuviéramos nada que temer de esta usurpación definitiva de nuestros derechos como verdaderos humanos.