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Hay una diferencia entre sólo tener acceso a una mercancía frente a un espíritu que nos permite vivir una vida de amor y justicia, que cuando la crisis y la catástrofe te golpean, que la mansión más grande del mundo no te va a ayudar. Si no tienes a nadie que te quiera, si no tienes a ningún Dios que se preocupe por ti, no vas a tener lo que hace falta para pasar a la siguiente etapa de tu vida.