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[Como guionista] tengo una sensación de exilio del pensamiento, una nostalgia de la habitación silenciosa y la mente equilibrada. Soy escritor, y llega un momento en que lo que escribo tiene que pertenecerme, tiene que escribirse solo y en silencio, sin nadie que me mire por encima del hombro, sin nadie que me diga una forma mejor de escribirlo. No tiene que ser un gran escrito, ni siquiera tiene que ser terriblemente bueno. Sólo tiene que ser mío.