Autores:
  • Nuestra vocación más profunda no es crecer en el conocimiento de Dios. Es hacer discípulos. Nuestro conocimiento crecerá -- el Espíritu Santo, prometió Jesús, nos guiará a toda la verdad. Pero esa no es nuestra vocación, sino la Suya. Nuestro llamado es preparar al mundo para el regreso de Cristo. El mundo aún no está preparado. Y así, vamos a introducir a un mundo moribundo al Salvador de la Vida. Todo lo que hagamos para nuestro propio crecimiento debe ser para ese fin.