Autores:
  • Los pueblos salvajes se rigen por la pasión, los civilizados por la mente. La diferencia no radica en las respectivas naturalezas del salvajismo y la civilización, sino en las circunstancias, instituciones, etc. que las acompañan. La diferencia, por tanto, no opera en todos los sentidos, pero sí en la mayoría de ellos. En resumen, incluso los pueblos más civilizados pueden sentir un odio apasionado los unos por los otros.