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  • Si el Logos divino de Dios Padre se hizo hijo del hombre y hombre para hacer de los hombres dioses e hijos de Dios, creamos que llegaremos al reino en el que ahora está el propio Cristo; pues Él es la cabeza de todo el cuerpo (cf. Col. 1:18), y revestido de nuestra humanidad ha ido al Padre como precursor en nuestro nombre. Dios estará 'en medio de la congregación de los dioses' (Sal 82:1 LXX) -es decir, de los que se salven- distribuyendo las recompensas de la bienaventuranza de ese reino a los que sean dignos de recibirlas, no separados de ellos por ningún espacio.