-
Los profetas modernos dicen que nuestra economía nos ha fallado. No. No es nuestra economía la que ha fracasado; es el hombre el que ha fracasado, el hombre que ha olvidado a Dios. Por lo tanto, ningún tipo de reajuste económico o político puede salvar nuestra civilización; podemos ser salvados sólo por una renovación del hombre interior, sólo por una purificación de nuestros corazones y almas; porque sólo buscando primero el Reino de Dios y Su Justicia se nos añadirán todas estas otras cosas.