-
La Semana Santa nos desafía a salir de nosotros mismos para atender las necesidades de los demás: los que anhelan un oído comprensivo, los que necesitan consuelo o ayuda. No debemos quedarnos simplemente en nuestro mundo seguro, el de las noventa y nueve ovejas que nunca se apartaron del redil, sino que debemos salir, con Cristo, en busca de la única oveja perdida, por muy lejos que se haya alejado.