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  • Dios dejó el mundo inacabado para que el hombre trabajara en él con su destreza. Dejó la electricidad en la nube, el petróleo en la tierra. Dejó los ríos desbocados, los bosques sin talar y las ciudades sin construir. Dios ofrece al hombre el desafío de las materias primas, no la facilidad de las cosas acabadas. Deja los cuadros sin pintar, la música sin cantar y los problemas sin resolver, para que el hombre pueda conocer las alegrías y las glorias de la creación.