-
Acabo de ser condenada, no a una muerte vergonzosa, que sólo puede aplicarse a los delincuentes, sino más bien a encontrar de nuevo a tu hermano... Pido perdón a todos los que conozco por todos los daños que, sin saberlo, les haya podido causar... Adiós, buena y gentil hermana... Te abrazo con todo mi corazón, así como a los pobres y queridos niños.