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  • Las ostras se abren completamente cuando hay luna llena; y cuando el cangrejo ve una, le arroja un trozo de piedra o de alga y la ostra no puede volver a cerrarse, de modo que sirve al cangrejo de carne. Tal es el destino de quien abre demasiado la boca y se pone así a merced del oyente.

    "The 48 Laws of Power". Book by Robert Greene ( p. 33), 2000.