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Nada es tan contagioso como la opinión, sobre todo en cuestiones que, por ser susceptibles de glosas muy diferentes, engendran en la mente una desconfianza de sí misma.
Nada es tan contagioso como la opinión, sobre todo en cuestiones que, por ser susceptibles de glosas muy diferentes, engendran en la mente una desconfianza de sí misma.