-
Incluso desde el abismo de horror en el que hoy tratamos de abrirnos camino, medio ciegos, con el corazón desgarrado y destrozado, miro una y otra vez hacia las antiguas constelaciones que brillaron en mi infancia, consolándome con la confianza heredada de que, algún día, esta recaída no parecerá más que un intervalo en el ritmo eterno del progreso hacia delante y hacia arriba.