-
Desde que hay gente en la Tierra, la Luna ha sido un misterio para nosotros. Piénsalo. Es lo bastante fuerte como para arrastrar los océanos, y cuando se apaga, siempre vuelve de nuevo. Mi madre solía decirme que Nuestra Señora vivía en la luna y que yo debía bailar cuando su rostro brillaba e hibernar cuando oscurecía.