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Del mismo modo que un tornado arranca el tejado de una caravana de doble ancho, dejando a sus ocupantes aturdidos y mirando a las nubes desde las astillas de lo que antes era su salón, aquello se había acabado.
Del mismo modo que un tornado arranca el tejado de una caravana de doble ancho, dejando a sus ocupantes aturdidos y mirando a las nubes desde las astillas de lo que antes era su salón, aquello se había acabado.