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Cada alma es potencialmente divina. El objetivo es manifestar esta divinidad controlando la naturaleza, externa e interna. Hazlo mediante el trabajo, el culto, el control psíquico o la filosofía -mediante uno, varios o todos ellos- y sé libre. Esta es toda la religión. Las doctrinas, los dogmas, los rituales, los libros, los templos o las formas no son más que detalles secundarios.