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Hace poco llevé a mi hijo a ver La Mansión Encantada, que era una de las peores cosas (dudo incluso en llamarla película) que he visto en mi vida. A él le pareció mejor que Buscando a Nemo y tuvimos una discusión infructuosa que seguro que le hizo tomar conciencia de las desventajas de tener como padre a un crítico de cine.